Por José Manuel Sánchez – Ganasalud
En el artículo anterior de la serie vimos qué es un tendón y por qué puede doler.
Pero hay una idea que sigue muy presente y que conviene matizar:
“Tengo el tendón inflamado”
Aunque suena lógico, en la mayoría de los casos de dolor tendinoso persistente no estamos ante un problema puramente inflamatorio.
Entonces, ¿qué está pasando realmente?
El tendón no se lesiona de golpe (en la mayoría de casos)
A diferencia de una rotura aguda, la tendinopatía suele ser el resultado de un proceso progresivo.
Uno de los modelos más aceptados actualmente es el propuesto por Cook y Purdam (2009, actualizado posteriormente), conocido como el continuum del tendón.
Este modelo describe tres fases:
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Tendón reactivo → respuesta inicial a una sobrecarga
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Tendón desorganizado (disrepair) → cambios en la estructura
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Tendón degenerativo → alteraciones más avanzadas
Lo importante aquí no es memorizar las fases, sino entender la idea clave:
El tendón cambia en función de la carga que recibe.
No todo cambio estructural duele
Uno de los aspectos más relevantes que muestra la evidencia actual y que hemos ido evidenciado en nuestra serie sobre dolor es que:
los cambios en el tendón no siempre se correlacionan con dolor.
Estudios con ecografía y resonancia han encontrado alteraciones estructurales en personas sin síntomas.
Y al mismo tiempo, personas con dolor pueden no presentar cambios relevantes.
Esto rompe una creencia muy extendida:
tener un tendón “degenerado” no significa necesariamente que vaya a doler… ni que no pueda mejorar.
Entonces, ¿por qué duele?
Aquí es donde entra un concepto clave:
la carga mal gestionada.
El tendón necesita carga para mantenerse sano, pero:
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Demasiada carga, demasiado rápido → puede irritarlo
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Muy poca carga durante tiempo prolongado → lo debilita
En ambos casos, el resultado puede ser el mismo: dolor.
La evidencia actual apunta a que el problema no es solo el tejido en sí, sino cómo se ha ido adaptando (o desadaptando) a las demandas que recibe.
Más allá de la inflamación
En fases iniciales puede existir cierto componente inflamatorio, pero en la tendinopatía persistente predominan otros factores:
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Cambios en la matriz del tendón
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Alteraciones en la capacidad de transmitir carga
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Sensibilización del sistema nervioso
Por eso, estrategias centradas únicamente en “quitar la inflamación” suelen quedarse cortas.
Una idea clave para entender tu dolor
Si tienes dolor en un tendón, es fácil pensar que algo está “dañado” y necesita reposo.
Pero la realidad es más compleja:
el tendón no siempre está inflamado… y el reposo absoluto rara vez es la solución.
En muchos casos, lo que necesita es justo lo contrario:
una carga bien dosificada que le permita adaptarse de nuevo.
En el próximo artículo
Si el problema no es solo la inflamación, la siguiente pregunta es inevitable:
¿Qué tipo de ejercicio necesita un tendón para recuperarse?
En el próximo artículo de la serie de tendón veremos qué dice la evidencia sobre carga, isométricos, trabajo pesado y cómo aplicar el ejercicio de forma segura y progresiva.
Referencias
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Cook, J. L., & Purdam, C. R. (2009). Is tendon pathology a continuum? A pathology model to explain the clinical presentation of load-induced tendinopathy. British Journal of Sports Medicine.
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Cook, J. L., Rio, E., Purdam, C. R., & Docking, S. I. (2016). Revisiting the continuum model of tendon pathology. British Journal of Sports Medicine.
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Docking, S. I., & Cook, J. (2015). Pathological tendons maintain sufficient aligned fibrillar structure on ultrasound imaging. Scandinavian Journal of Medicine & Science in Sports.
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Rio, E. et al. (2014). Isometric exercise induces analgesia and reduces inhibition in patellar tendinopathy. British Journal of Sports Medicine.
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Silbernagel, K. G., Hanlon, S., & Sprague, A. (2020). Current clinical concepts: conservative management of Achilles tendinopathy. Journal of Athletic Training.

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