¿Puedo moverme antes de una cirugía oncológica?
Por Sheila Contreras Cañete (Graduada en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte). Técnica de GanaSalud.
En este post quiero mostrarte por qué es tan importante en el paciente oncológico moverse antes una cirugía y por qué el ejercicio puede cambiar la recuperación postquirúrgica de esta población.
Contextualización
Cuando una persona recibe un diagnóstico de cáncer y sabe que necesitará cirugía, suele pensar en pruebas, tratamientos o medicación. Sin embargo, cada vez más especialistas hablan de algo diferente: preparar el cuerpo antes de la operación. A este proceso se le llama prehabilitación y una de sus herramientas principales es el ejercicio físico.
Podemos imaginar la cirugía como una “maratón” para el organismo. Nadie afrontaría una maratón sin entrenamiento, y esa es precisamente la lógica que hay detrás de la prehabilitación: ayudar al cuerpo a llegar en mejores condiciones para soportar la intervención y recuperarse después con mayor facilidad.
El artículo científico que muestra más detalladamente lo que te voy a resumir en este post, ha revisado múltiples estudios para responder una pregunta clave: si hacer ejercicio antes de la cirugía oncológica realmente marca una diferencia en la recuperación.
Qué es la prehabilitación
La prehabilitación puede entenderse como una preparación activa antes del tratamiento. No se trata solo de ejercicio, sino de un enfoque más amplio que suele incluir nutrición, apoyo psicológico y educación del paciente.
La idea es sencilla: no esperar a que la persona se recupere después, sino fortalecerla antes. Preparar el cuerpo aumenta la capacidad de afrontar el estrés físico que supone una cirugía y mejora la base desde la que empieza la recuperación.
Importancia del ejercicio
El ejercicio no solo fortalece músculos. También mejora la capacidad cardiorrespiratoria, ayuda a que el corazón y los pulmones trabajen de forma más eficiente y aumenta la resistencia general. Además, puede influir en el estado de ánimo y en la sensación de control del paciente.
Los investigadores explican que uno de los objetivos principales es aumentar la llamada reserva funcional, es decir, la capacidad extra que tiene el organismo para enfrentarse a situaciones exigentes (en este caso, tolerar mejor la cirugía).
Los programas de prehabilitación suelen combinar distintos tipos de ejercicio adaptados a cada paciente. Normalmente incluyen trabajo aeróbico como caminar rápido o bicicleta, ejercicios de fuerza y, en algunos casos, entrenamientos de mayor intensidad. También se incorporan ejercicios de estabilidad, movilidad y control corporal.
Un aspecto importante es que muchos programas son relativamente cortos (2 a 4 semanas), lo que demuestra que incluso en un tiempo limitado el cuerpo puede adaptarse y mejorar su capacidad funcional antes de la cirugía. Nunca es tarde para empezar.
El ejercicio siempre funciona mejor cuando forma parte de programas integrales. Cuando se combina con nutrición, apoyo psicológico y educación del paciente, los resultados tienden a ser más prometedores.
La prehabilitación, por tanto, no es una intervención aislada, sino un enfoque coordinado donde distintos elementos se refuerzan entre sí.
Seguridad: una preocupación frecuente
Una duda habitual es si resulta seguro hacer ejercicio antes de una cirugía oncológica. La evidencia disponible indica que los programas son generalmente factibles y seguros cuando están adaptados a la persona y supervisados.
No se trata de entrenamientos exigentes sin control, sino de intervenciones diseñadas para el estado clínico de cada paciente, con ajustes progresivos y objetivos realistas.
Principales resultados
El resultado más relevante es la mejora de la condición física. Los pacientes que participan en programas de ejercicio antes de la cirugía suelen aumentar su resistencia, su fuerza y su capacidad cardiorrespiratoria.
Cuando se analiza lo que ocurre después de la cirugía, la evidencia es más compleja. Muchos estudios sugieren que el ejercicio previo puede favorecer una recuperación más rápida y mejorar la tolerancia al tratamiento. En algunos contextos se observan menos complicaciones, especialmente respiratorias, aunque no todos los trabajos encuentran diferencias claras.
Esta variabilidad es uno de los mensajes más importantes de este artículo. Los programas no son iguales, cambian la intensidad, la duración y las características de los pacientes. Por eso, aunque la tendencia general es positiva, los resultados no son uniformes.
Beneficios observados
- Días de hospitalización:
- En relación con los días de ingreso hospitalario, los resultados son heterogéneos. Algunos estudios muestran estancias más cortas en pacientes que realizaron ejercicio previo, mientras que otros no encuentran diferencias significativas.
- Esto no significa que el ejercicio no funcione, sino que el efecto depende de muchos factores. El tipo de cirugía, la condición inicial del paciente o la duración del programa influyen en el resultado final.
- Psicológicos:
- Más allá de lo físico, el ejercicio también tiene un componente psicológico relevante. En varios estudios se observan mejoras en la ansiedad, el estado de ánimo y la calidad de vida. Esto puede explicarse porque el movimiento aporta una sensación de participación activa en el proceso de tratamiento.
- En un momento donde muchas decisiones dependen del equipo médico, poder hacer algo por uno mismo cambia la experiencia del paciente y puede aumentar la percepción de control.
Diferencias según tipo de cáncer
El artículo muestra que la evidencia no es igual en todos los casos. En algunos, como los gastrointestinales o urológicos, los beneficios parecen más claros. En otros, como ciertos estudios en cáncer de mama, los resultados son más variables.
Lo anterior no quiere decir que el ejercicio no sea útil en esos casos, sino que todavía faltan estudios más grandes y homogéneos para confirmar con precisión el efecto.
Las limitaciones actuales en este tema de investigación son importantes. Muchos estudios tienen tamaños de muestra pequeños, los programas son muy distintos entre sí y no existen protocolos estándar que permitan comparar fácilmente los resultados.
Por ello, la falta de homogeneidad explica por qué, aunque la tendencia sea positiva, todavía no se puede definir una fórmula única de prehabilitación válida para todos los pacientes.
En conclusión …
Esta revisión sugiere que el ejercicio antes de la cirugía oncológica suele ser beneficioso, especialmente para mejorar la condición física y, en muchos casos, facilitar la recuperación. Sin embargo, los efectos no son iguales en todos los contextos y todavía se necesita más investigación para identificar qué programas son más eficaces, para qué pacientes y en qué tipos de cáncer.
También queda claro que intervenciones relativamente cortas pueden generar mejoras relevantes y que el enfoque más prometedor es el integral, combinando ejercicio con otras estrategias de apoyo.
Quizá la idea más relevante no sea solo fisiológica, sino conceptual. La prehabilitación cambia el papel del paciente dentro del proceso oncológico. En lugar de ser únicamente receptor de tratamiento, pasa a participar activamente en su preparación y recuperación.
Moverse antes de la cirugía no sustituye los tratamientos médicos, pero puede coadyuvar y modificar la experiencia del proceso. En ese sentido, la prehabilitación representa un cambio de enfoque: no esperar a recuperarse después, sino empezar a fortalecerse antes.
El mensaje principal es que el cuerpo con cáncer sigue siendo un cuerpo que se adapta al ejercicio.
Esto supone un cambio respecto a la idea tradicional de reposo absoluto antes de una intervención. La tendencia actual es preparar al paciente, mejorar su capacidad funcional y reducir la vulnerabilidad ante el estrés quirúrgico.
Referencia bibliográfica
- Del Bianco, N., Borsati, A., Toniolo, L., Ciurnielli, C., Belluomini, L., Insolda, J., Sposito, M., Milella, M., Schena, F., Pilotto, S., & Avancini, A. (2024). What is the role of physical exercise in the era of cancer prehabilitation? A systematic review. Critical reviews in oncology/hematology, 198, 104350. https://doi.org/10.1016/j.critrevonc.2024.104350
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