La diabetes es una enfermedad provocada por las dificultades para controlar la glucemia, que primariamente se traduce en hiperglucemia. Hay dos tipos principales de diabetes: La diabetes mellitus tipo I o insulinodependiente o diabetes juvenil (10% de los casos) que se origina por una deficiencia en el páncreas para producir insulina o por trastornos de carácter metabólico. La diabetes mellitus tipo II o no insulinodependiente o diabetes del adulto (90% de los casos) que se origina normalmente por descenso de la sensibilidad celular a la insulina.

La diabetes descontrolada crónica se asocia con daños en distintos órganos del cuerpo, como los ojos, los riñones, nervios, corazón y vasos sanguíneos. La diabetes es la primera causa de ceguera, insuficiencia renal y amputaciones de las extremidades inferiores. Antes de iniciar un programa de ejercicio, los clientes diabéticos deben pasar por un examen médico de control glucémico y la detección de cualquier complicación que se pueda exacerbar con el ejercicio.

El ejercicio es un componente esencial para el tratamiento de la diabetes. En ambos tipos de diabetes mellitus, el ejercicio aumenta la sensibilidad a la insulina y el empleo de la glucosa, lo cual reduce los niveles de glucemia. Además la actividad física regular reduce otros factores de riesgo relacionados con la enfermedad cardiovascular, como la hipertensión, la dislipidemia y la obesidad. Las recomendaciones tienen que ser adaptadas individualmente y tener en cuenta las posibles complicaciones diabéticas, pero el entrenamiento aeróbico y el entrenamiento resistido son aconsejables, ya sea una combinación de los 2 o por separado.

Las mediciones de la glucemia con un monitor portátil son parte esencial de la prescripción de ejercicio. Los clientes deben monitorizar su nivel de azúcar en sangre antes y después del ejercicio, y durante un ejercicio prolongado deben monitorizarlo cada 30 minutos. Según la American Diabetes Association, los diabéticos no deben hacer ejercicio si su nivel de glucosa es superior a 300mg/dL o superior a 240 mg/dL en el caso de la cetonuria. Por otra parte, las personas con un nivel de glucosa previo al ejercicio sea inferior a 100mg/dL corren el riesgo de sufrir hipoglucemia durante o después del ejercicio; por lo tanto, deben ingerir un aperitivo de hidratos de carbono antes del ejercicio.

Finalmente en Ganasalud sabemos que cada diabético muestra una respuesta metabólica única al ejercicio y proponemos la observación inteligente y la monitorización habitual de la glucosa para desarrollar un plan individualizado que permita hacer ejercicio con seguridad, obteniendo todos los beneficios que la actividad física puede proporcionar a las personas con diabetes.

 

Fran Bailén, director técnico de Ganasalud, licenciado en CAFyD (UA), Especialista en M.A.T. (Técnicas de Activación Muscular) y Experto en entrenamiento personal y deportivo (UA).

Bibliografía: Manual ACSM para la valoración y prescripción del ejercicio, 2005.